Sentirse bien no siempre significa que todo esté en orden. Enfermedades como la presión alta o la diabetes pueden avanzar durante años sin dar molestias. Un chequeo periódico permite detectarlas a tiempo, cuando suelen ser más fáciles de controlar.
Qué suele incluir un chequeo
- Un repaso de sus antecedentes y los de su familia.
- La medición de la presión arterial, el peso y la estatura.
- Análisis de sangre, como glucosa y colesterol, si su médico los indica.
- La revisión de sus vacunas y de las pruebas recomendadas para su edad.
Su médico decidirá qué estudios necesita según su edad, sus hábitos y sus antecedentes.
Cada cuánto conviene hacerlo
No hay una frecuencia única para todas las personas. Depende de la edad, de los antecedentes familiares y de las enfermedades que ya se tengan. Pregunte a su médico cuál es el plan adecuado para usted.
Hábitos que ayudan entre un chequeo y otro
- Comer de forma variada, con frutas y vegetales, y reducir el exceso de sal y de azúcar.
- Mantenerse activo la mayoría de los días de la semana.
- No fumar y moderar el consumo de alcohol.
- Dormir lo suficiente y buscar ayuda si el estrés se vuelve difícil de manejar.
Cuidar su salud empieza por una consulta. Puede reservar su cita en línea con nuestro equipo de medicina general.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud.


